Cáritas ya ha trasladado las condolencias tanto a sus familiares como a los compañeros de Fadara y se ha ofrecido, junto a las organizaciones que vienen trabajando en los asentamientos, para apoyar, en la medida de las posibilidades, los trámites necesarios para que el joven inmigrante pueda tener un funeral conforme a las costumbres de su país de origen.
Pero, desde el dolor y la indignación que nos produce esta situación, Cáritas quiere trasladar a la sociedad onubense la denuncia de la situación que viven más de doscientas personas en nuestra provincia.
Fadara ha muerto como ha vivido desde que llegó a nuestra provincia: en condiciones indignas. Y eso no lo puede permitir un pueblo que se dice acogedor, un pueblo que entre esas señas de identidad destacaba la hospitalidad.
Y como no se debe permitir pedimos que busquemos, entre todos (Administraciones, sociedad civil, organizaciones sociales) una solución al problema que sufren las personas que malviven en unos asentamientos chabolistas donde carecen de agua, saneamiento, electricidad, servicio de recogida de basuras... La vivienda digna es un Derecho reconocido en la Constitución.
Esperamos que el fallecimiento de Fadara sirva, por lo menos, para que se tome conciencia de la situación de los cientos de trabajadores que viven como él vivió.

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